Xul Solar

Embarcado hacia el Oriente como marinero, Xul Solar (Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari) opta, sin embargo, pro afincarse en Europa, donde se entrega de lleno al arte. Después de doce años de entrega de lleno al arte. Después de doce años de vida y trabajo en Italia, con estadía en Francia y Alemania, retorna al país en 1924, junto a Emilio Pettoruti. Si este, como sabemos, anuncia la Cultura de lo Racional, Xul Solar lo hace con la Cultura de lo Surreal, también con alcance latinoamericano. Aunque es su admirable pintura la que destaca a este artista, y no sólo en la Argentina, no puede perderse de vista sus obra de astrólogo, experto en religiones, músico, inventor de juegos (el Panajedrez), filólogo (formó la Panlengua, idioma internacional, y el Neocriollo, idioma latinoamericano), matemático, creador de títeres y escritor. Una multiplicidad de la que da cuenta el Museo Xul Solar, inaugurado en Buenos Aires, en 1993, diseñado por un excelente arquitecto de la Joven Generación, Pablo Beitía. Una incesante búsqueda de los conocimientos trascendentales, que deriva en la más profunda unidad de vida y obra, señala la extraordinaria personalidad de Xul Solar. El artista, para él, debe ser un visionario, no tan sólo un creador de objetos estéticos. Así, por medio de símbolos gráficos y de las notaciones del color, la línea y la forma, buscó expresar aquellas realidades que están más allá de lo visible y de los aceptado. Porque el impulso básico de Xul Solar era el de rechazar lo establecido par ir detrás de lo oculto. En sus témperas y acuarelas, siempre de pequeño formato, con signos de su invención y otros pertenecientes a tradiciones religiosa y cosgomonías americanas; y con sus dibujos audaces de rostros, seres, objetos dispares, paisajes y ciudades, construyó una larga serie de escenas donde el cosmos y el hombre entablan un diálogo perdurable: Predicador es una de ellas.