Eduardo Sívori

La sólida posición de su familia le permitió a Eduardo Sívori dedicarse por entero al arte, cuyo llamado sintió bien temprano. Vive en París (1873-76), donde frecuenta museos y toma lecciones de dibujo y pintura. Al regresar a Buenos Aires, impulsa la fundación de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes (1876), con Eduardo Schiaffino, Juan Camaña, el decano de los pintores argentinos, el italiano Giuseppe Agujari y otros. Se trata de la primera institución de este tipo en la Argentina, a la que se deberá el progreso de las manifestaciones estéticas locales. Sívori se instala de nuevo en París, entre 1882 y 1891, y allí adopta la manera realista de orientación social, definida, entre otros, por Courbet, aunque sus maestros (Laurens, Puvis de Chavannes) no participaban de lela. Con posterioridad, ha de acercarse Sívori al Impresionismo, sobre todo en sus paisajes pampeanos.

Probable es que Eduardo Sívori haya conocido en París las obras de los pintores impresionistas, especialmente en su segunda estadía. Sin embargo, prefirió atenerse a las concepciones antecesoras del realismo, con las que coincidirá el posterior naturalismo literario de Zola. En ese marco es donde Sívori pinta El despertar de la criada ("Le lever de la bonne"), que envía al Salón parisiense de 1887 y que el año siguiente escandalizará a Buenos Aires (esta magnífica tela se encuentra en las colecciones del MNBA). Sin embargo, a principios de siglo, Sívori desentumecerá su pintura para transmitir la inmensidad pampeana en óleos de estupenda realización, donde el plein air le exige colores más subjetivos y animados y formas de mayor libertad y poesía. La tela Primavera, que aquí presentamos, pertenece a esta época cuasi impresionista de Sívori, uno de los grandes pintores de su tiempo.