Prilidiano Pueyrredón

Por motivos políticos, la familia de Prilidiano Pueyrredón vivió fuera del país ente 1835 y 1849, primero en Burdeos, luego en Río de Janeiro, y por último, en París, donde el futuro artista obtuvo el diploma de ingeniero. De nuevo en la Argentina, Prilidiano Pueyrredón pinta el retrato de Manuelita Rosas (1851). Unos amores contrariados lo llevan otra vez a Europa: se instala en Cádiz, durante dos años y medio. Vuelve a Buenos Aires, en 1854, y hasta su temprana muerte alterna la pintura con sus actividades de ingeniero, arquitecto y urbanista. En esta década y media realiza 223 obras; 137 de ellas son retratos, género entonces de moda, en el que descuella. Pero Prilidiano Pueyrredón supo revelarnos también, con un naturalismo teñido de hálitos románticos, el vasto, insondable paisaje de la pampa y el de la costa del Río de la Plata, con sus pueblos, sus habitantes y sus costumbres. Fue Prilidiano Pueyrredón el primer pintor de desnudos femeninos en el Río de la Plata. El historiador José María Lozano Mouján sostuvo, sin indicar fuente, que el propio artista destruyó todos los óleos y dibujos, los cuales, según él, eran muchos. Hasta donde sabe, sólo se conservan dos: El baño, aquí presentado, y La siesta, dos telas ejecutadas hacia la mitad de la década de 1860. En estas obras -y quizás en otras-, la modelo es el ama de llaves del pintor. Aunque nunca fueron exhibidos en público, estos trabajos suscitaron en su momento el mayor escándalo en Buenos Aires, en cuya sociedad el artista gozaba de alto prestigio. Son obras de notable calidad pictórica, llenas de su historia del arte argentino, publicada en 1910, aunque reprocha al autor haber "cedido a bajas preocupaciones" y hecho "abdicación de su inteligencia".