Antonio Berni

Aprendiz en un taller de vitrales, Antonio Berni asiste a unas clases de dibujo y expone por vez primera a los 14 años. Va a Europa con una beca, en 1925, y tras unos meses de estadía en Madrid se afinca en París, donde ha de vivir durante casi cinco años y de participar del grupo surrealista. Vuelve a la Argentina a fines de 1930, exhibe en 1932 sus telas y collages surrealistas, después de lo cual abandona -aunque "no del todo", según él- esta tendencia. Hacia 1933 inicia entones, en la Argentina, el Arte político, que rechaza tanto la propaganda partidista como el ideologismo doctrinario. A lo largo de dos décadas y media, dará cuenta de la miseria y el atraso de las regiones pobres del país, en telas de significativo expresionismo. Con las series de Juanito Laguna y Ramona Montiel (1960-77), Berni traslada sus observaciones sociales al medio urbano, con nuevas técnicas, especialmente en el primer caso. A fines de la década del 40, atraídos por los altos salarios de la industria en desarrollo, decenas de miles de argentinos abandonaron el campo para afincarse en las vecindades de la ciudad de Buenos Aires. Faltos de vivienda, se instalaron en barrios precarios, que fueron bautizados como "villas miseria" y se multiplicaron de manera veloz y expansiva. Este fenómeno, que tendió a decrecer en la década del 80, es el que aborda Antonio Berni en la serie de Juanito Laguna, de materiales de desecho con los que ejecutaba collages pictóricos. Establecía así una amplia metáfora acerca de las "villas miseria", construidas también con residuos industriales, y de sus habitantes marginales, devenidos también en verdaderos desperdicios humanos de la periferia.