Pablo Picasso

Vasta y multifacética fue la obra de Pablo Ruiz Picasso, que empezó a dibujar a los diez años e hizo su primera exposición a los dieciséis, en Barcelona. Radicado en París desde 1904, vivirá en Francia hasta el fin de su larga vida, sin dejar de ser, como alguien ha escrito, "inalienablemente español". Al cabo de su época Azul (1901-04) y de su período Rosa (1905-06), pinta, en 1907, la ya legendaria tela Las señoritas de Aviñón y hecha así las bases del Cubismo junto con Georges Braque, tendencia en la cual ha de persistir hasta 1916. Pero entre 1917 y 1924 vuelve a una figuración clasicista y se acecina al Surrealismo en 1925-35. La Guerra de España y la contienda mundial lo llevan entre 1936 y 1945, a un singular expresionismo, del que es emblema Guernica (1937). En 1955-61 recrea obras famosas de la pintura y más tarde ha de centrarse en el tema del pintor y su modelo y en el del erotismo. A comienzos de la década del 30, el motivo de la mujer es frecuente en la obra de V. Pinta a la mujer sentada, acostada, despierta o dormida, y, en general, desnuda. Varios historiadores sostienen que las mujeres amadas por el artista malagueño ocupan un lugar en su producción. Sus presencias han actuado, en muchas oportunidades, como catalizadores de las distintas etapas de su arte. Marie Therese Walter, su amante desde 1927, fue la modelo del óleo aquí difundido, en el cual utiliza una línea fluida, un arabesco que contornea las figuras y dinamiza las masas cromáticas independientes. Es propio de las tendencias poscubistas que el color adquiera autonomía al articular el espacio y exceder el contorno de los objetos representados. Para el artista, el proceso creador se basa tanto sobre lo subjetivo como sobre la flagrante presencia del mundo que lo rodea y lo incita.