Ben Nicholson

Salvo unos cursos de la Escuela de Arte Slade, de Londres, Ben Nicholson casi no tuvo educación artística formal. En todo caso, heredó de su padre, William Nicholson, pintor y artista gráfico de renombre, el gusto por los paisajes y las naturalezas muertas, que formarían el grueso de su obra. De 1911 a 1916, vive en Francia e Italia, y entre 1917 y 1918 se afinca en los Estados Unidos. De nuevo en Londres, hace su primera exposición, en 1922. Ya entonces ha abandonado sus ejercicios postcubistas para volcarse a la abstracción geométrica. Integra los círculos Seven and Five (Siete y Cinco), 1925-33, y Unit One (Grupo Uno), en 1933, año en que se asocia a Abstraction-Creation. Nicholson y su mujer, la escultora Barbara Hepworth, conviven en 1934-40 con exiliados del nazismo como Gropius, Mondrian, Moholy-Nagy y Gabo, quienes luego se establecerán en los Estados Unidos. Nicholson se retira más tarde a una aldea en Cornualles.

"Mis 'naturalezas muertas' -decía Ben Nicholson- están muy identificadas con el paisaje, mucho más que mis paisajes, que están más cerca de las naturalezas muertas". Ya se anotó que esos dos temas conforman la obra del artista británico casi por entero. Columna blanca es, en principio, una naturaleza muerta: una jarra, una botella, una copa, suceden de arriba abajo, sólo denotadas por su contorno. Pero la tela es también otra cosa: la columna blanca del título -una columna, por cierto, imaginaria-, o un paisaje también imaginario, que el pintor ha construido con elementos comunes de uso diario. De todas maneras, importa saber que una asombrosa y refinada sensibilidad plástica. Para él, la geometría no era "una Torre de Marfil donde aislarse del mundo", sino que "sirve, una vez más, para traer el arte al dominio de la vida cotidiana".