Paul Klee

Hijo de una familia de músicos, Paul Klee se decide por la pintura, en 1902, a pesar de ser un consumado violinista. Pero volcará en la plástica sus conocimientos de armonía y composición. Vive en Berna hasta 1906, y luego se traslada a Munich, en cuya academia de Bellas Artes estudia, y donde participa de la segunda muestra del movimientos alemán Der Blaue Reiter ("El jinete azul"), junto a Kandinsky y otros, en 1912. Cuando estalla la guerra, Klee es movilizado y remitido al frente (1916-18). Walter Gropius convoca a Klee a la flamante Bauhaus, en 1920: ha de enseñar en Weimar y en Dessau. Pero, en 1931, renuncia a la Bauhaus al ser designado profesor en la Academia de Düsseldorf. Apenas llegado el nazismo (1933), Klee es desposeído de su cargo y opta por salir de Alemania, radicándose en Suiza. Aunque las distintas vanguardias están presentes en su obra, el arte de Klee es único y excepcional. Paul Klee enseñaba a sus alumnos el valer de los diversos elementos plásticos, cuan el de los más simples, como el punto, capaces de producir los más complejos. A partir del punto en movimiento se genera la línea, y de ella nacen formas sobre el plano. De este modo, jugando rítmicamente con el trazo, desarrolla un andamiaje estructural del que emergen las figuras. Así, en Barcos en reposo -pintada durante la estadía de Klee en Dessau, segunda sede de la Bauhaus-, las laberínticas líneas evidencian un motivo de buques, donde los colores ayudan a reconstruir las formas. Las naves aparecen confundidas por la dinámica de los planos. Como en una composición musical, en que la melodía se desarrollara en varias líneas armónicas, el motivo del barco se entremezcla y enriquece en esta pintura, para surgir nuevamente, dotado de su propia identidad.