Giorgio Morandi

Giorgio Morandi recibe una sólida formación en pintura y grabado en la Academia de Bellas Artes de Bolonia, donde ingresa en 1908. Descubre entonces a Cézanne en el libro de Vittorio Pica sobre el Impresionismo y entrará en contacto con su obra en al XII Bienal de Venecia (1920). Hacia 1910, estudia el equilibrio y la síntesis de las formas volumétricas del Giotto, Uccello, Masaccio y Piero della Francesca. Más tarde se entusiasma por el cubismo de Braque y el primitivismo del Aduanero Rousseau. En 1914 inicia su tema favorito, la naturaleza muerta -en especial, el motivo de botellas y vasos-, al que agrega, a partir de 1920, los paisajes. Aportante a la "Scuola Metafísica" de Chirico y Carrá, entre 1917 y 1920, interviene también en el grupo formado alrededor de la revista Valori Plastici (1918-21) y en las dos exposiciones del Novecento (1926 y 1929), cuya adhesión al fascismo reprueba. Según se señala más arriba, Giorgio Morandi limitó su temática a la naturaleza muerta y el paisaje: fue su manera de concentrarse en sus indagaciones acerca de la representación pictórica. Su arte buscaba una armonía de figuras, colores y volúmenes: revela así su inserción en el ámbito de la pintura moderna, que considera el cuadro como una entidad autónoma, significativa por sus valores plásticos. En sus naturalezas muertas, agudizando la tendencia experimental que lo moviliza, realiza variación tras variación. Las botellas, vasijas y demás elementos constituyen una suerte de alfabeto que Morandi organiza según un minucioso esquema de equilibrio. En la tela aquí representada, la tripartición del plano y el agrupamiento de los objetos dan cuenta de las relaciones matemáticas que dominan la composición. La sencillez y la auteridad de los medios, enfatizan la cualidad poética de la obra.