Giorgio de Chirico

Nacido en Grecia, donde se había afincado su padre, un ingeniero italiano, Giorgio de Chirico inicia su formación artística en Atenas (1904-1906) y la completa en Munich: allí se apasiona por Schopenhauer, Nietzche y Weininger y por las pinturas mitológicas del suizo Arnold Böcklin. Pasa a Italia, en 1909, y el año siguiente pinta en Florencia sus primeros Enigmas. Radicado en París, en 1911, continúa con estas obras a las que él denominará "metafísicas". La guerra lo devuelve a Italia, en 1915, y en Ferrara, donde presta servicio militar, encabeza una autodenominada "escuela metafísica", a la que adhieren Carlo Carrá y Giorgio Morandi. El grupo se une después a la revista romana Valori Plastici (1918-21) en su prédica conservadora. Los surrealistas incluyen a de Chirico en su primera muestra de 1925, pero el gran pintor ha entrado ya en el academicismo, y en 1930 renegará de su obra anterior. Entre 1910 y 1918, Giorgio de Chirico ejecuta sus pinturas metafísicas, cuyos motivos encuentra en las plazas italianas, en las monumentales arcadas que las circundan, en las estatuas que albergan, en los pórticos de las estaciones ferroviarias, y, más adelante, hacia 1913-14, en los maniquíes articulados y los instrumentos geométricos. El artista moderno debía traducir en imágenes aquellos momentos de clarividencia en los que el mundo se le presenta como un enigma, entendía de Chirico. Porque en esos momentos, experimentaba el doble aspecto de las cosas, el trivial y rutinario, y el espectral y metafísico. Así penetra en el misterio de los hechos y objetos considerados insignificantes. En esta Piazza ("Plaza"), todo parece negar la vida y el movimiento: aun el tren que avanza sobre el lado derecho, y las dos personas que miran hacia el espectador, detenidas en el tiempo como la fría estatua.