Kees van Dongen

Aunque dibuja y pinta desde los quince años, Cornelis Theodorus Marie van Dongen, llamado Kees, sigue cursos de bellas artes en Rotterdam. Se afinca en París, en 1897. Para sobrevivir, trabaja de cargador, retratista callejero y pintor de edificios. Llamados a colaborar en la Revue Blanche, ilustra varias publicaciones satíricas. Comienza a exponer hacia 1904 y se une a los fauvistas en 1906, señalándose por sus arabescos largos y flexibles, sus colores francos e intensos, su materia untuosa y fuerte. Instalado en el barrio de Montparnasse, foco de la vida artística de París, en 1912, se convierte -gracias a la marquesas Casati y Jasmy Jacob- en el retratista de la sociedad mundana, para la cual organiza fastuosas recepciones y fiestas burlescas. Con el tiempo y el 'éxito, abandonará el tono crítico y mordaz que empleara para describir a los protagonistas de los "años locos". El Parque de Boulogne, al Oeste de París, es tema de una serie de pinturas que Kees van Dongen realiza desde 1916, año en que se traslada a vivir en las vecindades del aristocrático paseo. El mundo que se vuelca allí atrae al ya cotizado pintor holandés: los carruajes lustrosos, las elegantes amazonas, los jinetes de sombrero hongo, que van y vienen por la avenida de las Acacias, a la cual se refiere el título de esta obra, pintada ente 1916 y 1929 (según ha podido saberse por una foto del taller del artista, en que aparece la tela). Como se advierte, las formas emergen de la masa pictórica del último plano. El espacio es definido por la posición de las figuras y la sensación atmosférica que envuelve a la imagen. Van Dongen ha sacrificado lo accesorio, para reducir las formas a lo esencial, y utilizado colores más apaciguados que en otros óleos de la serie, dentro de una gama de azules y ocres.