Maurice de Vlaminck

Ciclista, violinista y maestro de violín, actor y escritor, Maurice de Vlaminck, quien ha tomado algunas lecciones de dibujo hacia 1895, se entrega a la pintura en 1900, cuando comparte un taller con André Derain. La exposición de obras de van Gogh, de 1901, lo deslumbra, y abandona entonces su manera impresionista. Participa del breve y gozoso reinado del Fauvismo (1905-07), junto con Derain, Van Dongen, Braque y Dufy, entre otros, a quienes lidera Henri Matisse. Sin embargo, hacia 1908, empieza a pintar según los postulados de Cézanne, cuya muestra conmemorativa de 1907 le ha descubierto nuevos horizontes. Deja de lado el color puro, otorga solidez a los volúmenes, encierra las masas en contornos geométricos. Pero alrededor de 1915, Vlaminck se vuelca a una pintura expresionista de tonos sombríos y formas sumarias, camino que ha de llevarlo más tarde a una figuración realista. Esta obra de Maurice de Vlaminck, Place de la Mairie ("Plaza de la Alcaldía") pertenece a la etapa en que el artista ha sustituido su manera cézanneana por una suerte de expresionismo atemperado. Emplea entonces una paleta oscura de tonos agrisados, iluminada por pinceladas blancas, tan opuesta a las estridencias cromáticas de su período fauvista y al colorismo sosegado del ciclo posterior. Conserva, sin embargo, los resabios de su ímpetu gestual, como manifestación de subjetividad, que se observa en la ancha pincelada y en la carga matérica, reveladora de su rescate de lo pictórico. La clara definición espacial, lograda mediante la utilización de la perspectiva, y con el edificio municipal en primer plano, otorga a la tela su fuerza artística. La melancolía pueblerina de esta escena (Vlaminck vivió desde 1920 en localidades del interior) es quebrada por la bandera de la Alcaldía.