Othon Friesz

Descendiente de una antigua familia normanda, Emile-Othon Friesz estudia en la Escuela de Bellas Artes de El havre, entre 1895 y 1897, y luego en la de París, donde se instala con una beca, en 1898. Su coterráneo y compañero de liceo, Raoul Dufy, sigue sus pasos en 1900. A las mismas aulas llega entonces Georges Braque, un havrense adoptivo. Friesz y Dufy participan de la primera exposición fauvista (1905). Braque ha de unirse a ellos y los demás pintores del grupo en las muestras de 1906 y 1907, Friesz, uno de los fauvistas más entusiastas y vigorosos, abandona esta vía a partir de 1908; entonces, vuelve a descubrir las virtudes de la estructuración en perspectiva, los tonos apaciguados, la segregación de los planos. Desde 1914 cumplirá, además, una valiosa acción docente en la Academia Moderna de Fernand Léger, en la Academia Escandinava y en los talleres de la "Grande Chaumiere". Un rescate de la tradición en los aspectos compositivos se observa en la obra de Othon Friesz aquí presentada. La pincelada es constructora de formas; las figuras se encuentran intrincadas con la vegetación, y crean una sola trama plática. Las anchas pinceladas curvas constituyen una "escritura" expresiva, gestual, que amalgama la forma al color. Las imágenes abocetadas confieren dinamismo, y crean un trabajo rítmico en que el arabesco y el relieve adquieren mayor importancia que el color. El empaste matérico, resultado de la superposición de pinceladas, revela un acendrado interés por lo pictórico, por las texturas, por la energía del óleo sobre la tela, aspecto que conserva Friesz de su época fauvista. La enseñanza cézanneana, que caló hondo en Friesz, puede advertirse en la inclusión de figuras en el paisaje, tal como en esta obra, donde las agrupa en torno de una fuente.