Edouard Vuillard

Edouard Vuillard reside con su familia, en París, desde los nueve años. En 1886 ingresa en la Academia Julian, y hacia 1890 se une al grupo de los Nabis (en hebreo: "profetas"), formado por iniciativa de Paul Sérusier, expone con ellos en la galería de Le Barc de Boutteville, donde conoce a Stephane Mallarme, y en la sede de la Revue Blanche. Trabaja en decorados y programas de teatro de vanguardia, a los que debe sus primeras litografías y el uso de la pintura a la cola. Realiza paneles decorativos para residencias (Desmadrais, 1892; Natanson, 1894; y Vásquez, 1896). Iniciado el siglo XX, sus composiciones se hacen más tradicionales y adquieren profundidad y volumen. Apartado del gran público, pinta retratos al óleo y al temple, paneles decorativos y litografías. En 1937, es elegido miembro del Instituto de Francia y el Museo de Artes Decorativas de París organiza una gran retrospectiva de su obra. Los Nabis se consideran una cofradía dedicada a encontrar las fuentes puras del arte. La verdadera emoción se expresa, para ellos, por el arabesco, el color plano y la armonía rítmica. De allí que no encuentren sentido en separar las artes decorativas de la pintura de caballete. Inspirados en los rinconesde la casa familiar, que observa a diario, Edouard Vuillard busca el espíritu de los interiores domésticos, que simbolizan el cerrado ámbito de lo femenino. En esta obra entramos, a través de la ventana, en la intimidad de una mujer despeinada que parece desperezarse. La silueta del personaje está claramente definida, en trazos sintéticos y firmes que recuerdan las figuras de Degas y Toulouse-Lautrec. Sin embargo, el artista no jerarquiza el motivo respecto del fondo. Como en la poesía pura, trabaja con las relaciones internas de la obra, el rojo: mujer de vestido rojo y cabellera rojiza dentro de una habitación de paredes rojas.