Camille Pisarro

Camille Pissarro se educa en París (1841-47), vuelve a su lugar natal para ayudar en el comercio de sus padres, y consigue de ellos que lo dejen dedicarse al arte. Va a Caracas (1852), acompañado de su maestro Fritz Melbye, y realiza paisajes y escenas de costumbres. Por fin, se radica en París, en 1855, y conoce allí a Monet y Cézanne, en la Academia Suiza. Cofundador del Impresionismo, es el único que participa de las ocho exposiciones del grupo (1874-1886). Alienta con sus consejos a Cézanne, Gauguin y van Gogh y logra imponer, en la última muestra del grupo, a los neoimpresionistas Seurat y Signac, cuyas orientaciones seguirá durante algunos años. Vive en Pontoise entre 1871 y 1883, instalándose más tarde en Eragny, su residencia definitiva. Al final de su vida, una dolencia ocular le impide trabajar al aire libre. Alterna, entonces, escenas rurales y urbanas vistas desde interiores. Camille Pisarro se distingue de los demás impresionistas por representar a la Francia rural. Sus campesinos, en notable armonía con el entorno, destacan el ideal de una comunidad sin clases que profesa el anarquista Pissarro. Pero, a diferencia de Millet, quien abordó el tema desde la perspectiva realista de mediados del XIX, Pissarro incluye en sus telas, embebidas de modernidad, máquinas agrícolas, fábricas y escenas del mercado. Este diálogo entre el campo y la ciudad se vio favorecido por el crecimiento de la red ferroviaria. En Paisaje. Camino al Hermitage (es una zona del Departamento de Drome, a orillas del Ródano, en el Sur de Francia) reduce la sensación de profundidad, levantando la línea del horizonte, medio con el que evita la artificialidad de la visión panorámica, generosos empastes determinan sintéticamente las formas, y pinceladas paralelas, el fondo.