William Bouguereau

Educado en Rochefort, la formación de Adolphe William Bouguereau es religiosa y humanista. La prestigiosa Escuela de Bellas Artes de París, en la que es admitido, le otorga una beca para la Villa Medicis en Roma. Bouguereau recorre Italia, copia y estudia a los maestros del Renacimiento: Tiziano y Verones lo atraen por el uso del color. El envío a la Exposición Universal de 1855, señala su consagración. Comienzan a sucederse los encargos oficiales y, en 1866, es designado miembro de la Academia. Su numerosa producción se caracteriza por el abordaje de los grandes temas: composiciones mitológicas y pintura religiosa. Sin embargo, no desdeña la escena de genero y el retrato. Los honores oficiales, la acción de una critica elogiosa y la admiración del publico, hacen de Bouguereau uno de los artistas pompiers más exitosos.

Los artistas académicos o pompiers representan el gusto oficial de la segunda mitad del siglo XIX. Su prestigio artístico se sustenta en el dominio de las normas de composición establecidas. Herederos y continuadores de una tradición que se remonta a la antigüedad greco-romana, sus vastos conocimientos humanísticos se proyectan sobre composiciones monumentales, donde el dibujo subordina al color en favor de la lectura clara y unívoca del tema. Bouguereau, convencido de haber alcanzado el "ideal de belleza", contribuye a crear el paradigma del desnudo. La "toilette" de Venus evoca la imagen mítica de la diosa romana de la Belleza y el Amor. El cuerpo idealizado se impone a la mirada del espectador. La luz, que emerge de una fuente externa a la obra, no ilumina de manera homogénea la escena sino genera oposiciones de luces y sombras que exaltan las cualidades táctiles de los volúmenes. La línea del dibujo, fluida y continua, determina con precisión los contornos de las formas.