Hans Speckaert

Pocos son los datos que se conocen acerca de Hans Speckaert. Hacia 1575 realiza frescos en iglesias de Roma, pero se cree que había llegado a esta ciudad muchos años antes. De su obra pintada se registraron el retrato del grabador Cornelis Cort (está en Viena), Diana y Acteón (Roma). La conservación de San Pablo (París) y La muerte de Sísara (Rotterdam). Sus dibujos, frecuentemente copiados, son conocidos a través de grabados de Cort y Crispín van de Passey. Recibió la influencia de sus compatriotas flamencos Hans von Aachen y Jan Soens, así como de otros artistas italianos. Speckaert ha sido considerado uno de los manieristas flamencos más notables y audaces de su generación. El manierismo, gestado en torno de nuevas concepciones científicas y religiosas, reacciona, hacia 1520-1530, contra la perfección clásica del Renacimiento, por medio de un dinámico y transgresor expresionismo. En esta obra de Hans Speckaert, típica del Manierismo, la escena representada se ha desarticulado en una serie de ámbitos espaciales, mientras las dimensiones así como la localización de las figuras carecen de relación lógica con su importancia en el relato bíblico que el artista buscó ilustrar -el caso de la serpiente de bronce hecha por Moisés a instancias divinas (Números, XXI, 6/9). El personaje central de la historia, Moisés, aparece en un plano secundario y minimizado frente a sus seguidores, apiñados en el primer plano, quienes se retuercen un movimiento en espiral, con gestos excesivos y rebuscados. Es evidente la semejanza entre estos personajes y los del Laoconte, grupo escultórico de la cultura helenística tardía (siglo I a.C.), hallado en Roma, en 1506, del que Speckaert realizó varios dibujos. La obra de Miguel Angel constituye también una referencia en el arte del pintor flamenco.