Cândido Portinari


Nacido en una plantación de café del Estado de São Paulo, Cândido Torcuato Portinari se traslada a Río de Janeiro, en 1918, para estudiar pintura. Una década más tarde, en 1928, recibe una beca para viajar a Europa, donde permanece hasta 1931. De vuelta en Río, aborda el Arte político y expone en sus telas y murales el drama de los trabajadores agrícolas brasileños y otros temas de naturaleza social, con una pintura expresionista. Ejecuta frescos en el edificio del Ministerio de Educación y Salud Pública, de Río (1937-43, diseño de Lúcio Costa); la Biblioteca del Congreso, de Washington; y la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, entre otros. Más tarde, referirá sus murales y telas a asuntos religiosos (Iglesia de San Francisco, en Pampulha, Belo Horizonte). El precursor del Arte político en Brasil es Emiliano di Cavalcanti, que hacia 1925 centra sus óleos y dibujos en la vida de los marginados urbanos. Una década después, en 1935, Cândido Portinari obtenía un premio en la Exposición Internacional de Pinturas Carnegie, de Pittsburgh (Estados Unidos), por su tela Café, donde resume la explotación de los peones en los cafetales. Ya hemos dicho, a propósito del argentino Antonio Berni, que el Arte político rechaza tanto la propaganda partidaria como el ideologismo doctrinario. Estas puntualizaciones han de tenerse en cuenta, por cierto, en el caso de Portinari y de la obra suya que aquí presentamos. El artista no elabora proclamas ni aduce teorías: es un testigo social que observa desde una posición ética a los desamparados. Su manera expresionista adquiere en esta tela un raro dramatismo.