Alberto Heredia

Autodidacta (sus estudios formales en materia de arte fueron escasos), Alberto Heredia hizo esculturas figurativas ente 1948 y 1952, destacándose por algunas cabezas de arcilla de rara expresividad, y adhirió luego a la tendencia geométrica: con estas obras realizó su primera muestra individual en 1960. Poco después viaja a Europa, y se detiene sucesivamente en Madrid, Amsterdam -donde toma contacto con Karel Appel y otros ex integrantes del grupo CoBrA, que en 1948-51 formuló un aporte sustancial a la Nueva Figuración-, y París: aquí empieza a elaborara usserie Cajs de camembert, en 1962, que completa y exhibe el año siguiente, en Buenos Aires. Es esta el comienzo de una obra personalísima, que destaca a Heredia: con elementos de desecho, objetos auténticos materiales pobres y técnicas sorprendentes, viene expresando una crítica social aguda y lacerante, donde nunca falta la ironía. Alberto Heredia ha dicho que alcanzó, con esta serie, "mi gran libertad". Fue, en todo caso, la primera de sus grandes metáforas acerca de los aspectos siniestros del mundo contemporáneo, observados a partir de la Argentina. Las cajas utilizadas por Heredia para la serie de 1962-63 eran reales, pero habían sido llenadas con artículos cotidianos, que el espectador descubría al abrirlas, como se le invitaba: trapos, huesos, hilos, papeles, botones, muñequitos de celuloide, pelos. Al transformarse el contenido de estos envases verdaderos, el artista hacía de ellos figuraciones del útero materno, el habitáculo humano y aun la tumba. Sin embargo, fundamentalmente aludía a la vida del hombre, prisionero de sí mismo y de los objetos que lo circundan y agobian. La cultura del consumo y el desperdicio aparecía así en su negatividad , en su indolencia, mostrando al hombre como un simple residuo más.