Marta Minujin

Después de una primera exposición, en 1959, Marta Minujin se instala en París, con una beca, entre 1960 y 1963. Allí abandona la pintura y el dibujo, para concentrarse en la realización de ambientaciones y happenings. Dentro de esta etapa, que dura hasta 1977 e incluye también la representación de performances, Minujin produce además una serie de ambientaciones, cuyos paradigmas son La menesunda y El batacazo (ambas, de 1965). En una tercer fase, ejecuta instalaciones referidas a monumentos públicos y personajes míticos, hechas con artículos comestibles y otros objetos, como el Partenón de Libros (1983). Más adelante, en un nuevo ciclo, Minujin recodifica esculturas de la antigüedad, dándoles formas y posiciones distintas generando una nueva dimensión. La obra pertenece a esta última etapa. Se trata de una cabeza de bronce, de inspiración greco-romana en la que la artista, planteando una concepción espacial aplicada a una imagen tradicional, deja constancia del desarrollo de la escultura en nuestros siglo (cubismo, futurismo, Henry Moore). Esta fractura cargada de sentido para el espectador contemporáneo otorga una dimensión social a su obra; la ruptura de este rostro, se convierte además en símbolo del distanciamiento existente entre la concepción de las artes visuales actuales y la visión clásica. Minujin logra que el espectador privilegie el significante plástico, visual por sobre las connotaciones convencionales de belleza que la academia ha adherido a las obras griegas.