Emilio Pettoruti

Formado en su ciudad natal, donde expone en 1911 y 1912, trabaja en Europa desde 1913 hasta 1924 (principalmente en Florencia, Milán y Roma). Vuelve entonces a la Argentina, y unos meses después presenta sus obras cubistas en la Galería Witcomb, recibidas con escándalo e indignación. Aunque había venido por poco tiempo, Pettoruti ha de permanecer aquí cerca de tres décadas. Hacia 1952 vuelve a Italia, y el año siguiente se instala en París, donde ha de morir. Alentado por los futuristas, Pettoruti cultivó el arte geométrico en 1914-17, antes de internarse en su variante del cubismo: con ella anuncia, en la Argentina de 1924, la Cultura de lo Racional, según denominamos a las tendencias constructivistas, que Juan del Petre ha de plantear ene 1933-34. Con sus Copas de la década del 30, y su Soles de la década del 40, Pettoruti remata su poética cubista, para volcarse luego a la abstracción.

La manera que Emilio Pettoruti inicia alrededor de 1917, deriva del llamado cubismo "sintético", que reconstituye la imagen del objeto -desmembrada en la anterior etapa del cubismo "analítico"-, resumiéndolo en su fisonomía básica. En ambas fases, por cierto, se mantiene la reivindicación del plano, elemento esencial del Cubismo. El improvisador constituye una excelente muestra de la manera pettorutiana de su primer ciclo cubista: figuras esquemáticas, modulación del color por planos casi geométricos. Esta tela es una de las trece que Pettoruti dedicó, entre 1926 y 1938, al tema de los arlequines-músicos, que había insinuado en dos obras de 1920 (Flautista ciego y El guitarrista). Una carbonillas de 1935 anticipa ya los personajes y la escena de El improvisador, que el artista recreó en otra tela de 1937, Ultima serenata. Los arlequines-músicos son contemporáneos de la serie de las Copas.